Blanca de la Torre

ESPACIO LISO. Éxodo o diáspora?

Blanca de la Torre

ARTISTAS PARTICIPANTES: Laura F. Gibellini (Nueva York, EEUU), Carlos Irijalba (Amsterdam, Holanda), Aitor Lajarín (Los Ángeles, EEUU), Itziar Barrio (Nueva York, EEUU), Juan Zamora (Nómada), Pepo Salazar, (París, Francia), Diana Coca (Pekín, China), Jota Izquierdo (México DF, México), Momu & No Es (Rotterdam, Holanda), Natalia Ibáñez Lario (México DF, México/Nueva York, EEUU), PSJM (Berlín, Alemania).

Cuando me invitaron a mapear alguna de las zonas del estado español para dar una visión de su panorama audiovisual me pareció oportuno dar visibilidad a trabajos de algunos de los artistas que se encuentran en una situación -permanente o temporal- de cierta “diáspora”, a caballo entre al menos dos ciudades, o en cierta situación de nomadismo, la cual comulga con mi caso personal.

Son diversas las motivaciones que empujan a los artistas a mover su residencia y espacio de trabajo, pero lo cierto es que por unos motivos u otros un segmento importante de la producción artística cultural española se desarrolla fuera de sus fronteras, y muchos de sus agentes viven todo o gran parte de su tiempo en diferentes puntos del globo.

En relación al subtítulo del proyecto, considero innecesario aportar más luz al apartado relativo al éxodo o diáspora, y creo queda manifiesto su uso a modo de analogía. Respecto al título propio, “Espacio liso”, remite a aquel entendido por Deleuze y Guattari como espacio nómada, sin organización ni epicentro, itinerante. Aquel en el que los puntos están subordinados al trayecto, donde el trayecto es constitutivo del espacio mismo, y así trayecto y espacio se identifican como uno. (1)

Consciente de lo peligroso del uso de términos como internacional, transnacional o multiculturalismo, procuraré referirme a ellos de modo casi operacional teniendo en mente que, a pesar de que la actual comunicación intercultural pueda traer consigo una conciencia más diversificada, esta no tiene porqué llevar implícita la consecuencia de una cultura homogeneizada, sino el cuestionamiento de esta misma, unido a una constante búsqueda de una visión mucho más plural y aperturista.

Este proyecto pretende agrupar el trabajo de una serie de artistas que están desarrollando su práctica más allá de nuestras fronteras, siendo consciente de que se trata de una selección parcial y puramente subjetiva, y que, por limitaciones de extensión, obligan a dejar algunos casos en el tintero que también merecerían atención. Nada más lejos de mi intención hacer una apología de la globalización cultural, del cosmopolitismo o la “internacionalitis”, de ahí mi insistencia en no utilizar los términos arriba mencionados. No me interesan las excusas para hablar de la globalización y sus desgastados derivados, y me permito tomar la palabra a Gerardo Mosquera, cuyas sospechas y recelos respecto al tema comparto, y encuentro sus citas más pertinentes que cualquier comentario que pudiera yo hacer al respecto:

“Otro tanto podría decirse de la globalización, si la concebimos como un conjunto de procesos inarmónicos que genera sus propios cortocircuitos, pero donde han ocurrido pocos cambios esenciales en las estructuras de poder. Por el contrario, la retórica acerca de la globalización ha abundado en el triunfalismo ilusorio de un orbe transterritorial , descentralizado, omniparticipativo, de diálogo multicultural, con corrientes que fluyen en todas direcciones. Continúa: en realidad, la globalización no es tan global como parece, o, para ser más exactos, es mucho más global para unos que para otros, la mayoría. “ (2)

Las consecuencias de esta suerte de diáspora cultural quedan patentes en el trabajo de estos artistas en ciertos procesos de hibridación, resemantización o conciencia multicultural, por supuesto siempre desde esa mirada distante y exterior en los diferentes y particulares grados que desencadena cada desplazamiento.

A su vez, la selección que se presenta no tiene mayor pretensión que abrir cierto diálogo polifónico, multidireccional y expansivo, alejado de cualquier ánimo de unificación transterritorial –parece que ya caí- o de ilusión de pangea artística.

Notas:

  1. Gilles Deleuze y Felix Guattari, Mil mesetas: Capitalismo y esquizofrenia. Ed. Pre-textos, Valencia, 1994. pp. 483-509.

Los autores dedican un capítulo al concepto de los espacios liso y estriado, que pueden identificarse con el espacio nómada y el espacio sedentario. Los espacios lisos, tal y como menciono en el texto, son también aquellos que carecen de orientación y varían sus referencias y conexiones. Además, en ellos, se accede a la realidad a través de intuiciones y facultades sensoriales, mientras los estriados están dominados por la rutina, la secuencia y la causalidad. El ser nómada está totalmente ligado al espacio liso, pues nomadismo necesita del espacio liso para poder existir. Por el contrario, el sedentarismo puede existir gracias a un espacio estriado.

Cabe mencionar que ambos espacios solo pueden existir como consecuencia de sus combinaciones, y así el espacio liso no cesa de ser traducido y trasvasado a uno estriado y el estriado a su vez es devuelto constantemente a un espacio liso.

 

  1. Mosquera, Gerardo. Caminar con el diablo. Textos sobre arte, internacionalización y culturas. Ed. EXIT Publicaciones, 2010. Pag. 33

 

Breve sinopsis de obras y artistas

Laura F. Gibellini

Laura F. Gibellini

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